Cómo ser un buen gestor de equipos

marzo 16, 2010

La falta de puntualidad

Archivado en: Operación — Alberto MSH @ 13:09
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A colación de mi último post sobre las reuniones de seguimiento, es fundamental para ser un buen gestor de equipos el saber manejar la puntualidad. Tanto la tuya como la de las personas a las que gestionas.Puntualidad

Obviamente la puntualidad en relación con las reuniones que mantienes con tu equipo y con otras personas es importante. Pero más allá de las reuniones, una filosofía de ser puntual te permite entregar a tiempo tus tareas y exigir a tu equipo que también trabaje de esta manera.

Un equipo que no es puntual, que permanentemente hay personas que llegan tarde a las reuniones (o faltan a ellas), que no entregan su trabajo a tiempo,  que hacen esperar a un cliente, que su seña de identidad es llegar corriendo a todos los sitios, es un equipo que rinde mal.

A mí personalmente la falta de puntualidad es algo que me molesta considerablemente. Es una falta de respeto hacía el resto de compañeros que sí llegan puntuales a las reuniones. Lógicamente, existe un margen de tolerancia para casos puntuales y para personas específicas, pero la falta de puntualidad regularmente debería ser corregida dentro de la dinámica del grupo.

La puntualidad es un síntoma de buena organización, y una buena organización es fundamental para que un equipo funcione bien.

Piensa: ¿eres puntual? ¿es tu equipo puntual?

(imagen de Lumaxart)

4 comentarios »

  1. Procuro ser puntual pero me he encontrado que a veces, los clientes ya presuponen que llegarás tarde y, en un 70% de las reuniones que tengo y llego puntual, me hacen esperar, así que, muchas veces suelo jugar con este margen (y quizás un 20% de las veces acaban ellos esperándome a mi…) para planificar mis reuniones.

    Lo que no he conseguido todavía evitar o al menos saber cómo encauzar son aquellas reuniones que se me van de las manos. Por mi tipo de trabajo, a lo mejor la reunión que esperaba de una hora, se me va al doble de tiempo… ¿qué puedo hacer?. Estoy en la reunión, hay buen feeling y el cliente está altamente motivado. Creo que es mejor seguir con él que ir a otro cliente que “presupongo” no tendrá ni por asomo el mismo interés. Quizás lo correcto sería tratar de tener una segunda reunión otro día, pero no es fácil, ya que muchas veces mis viajes duran un día y no se repetirán pasadas unas pocas semanas.

    Comentario por Alberto — marzo 28, 2010 @ 20:59 | Responder

    • Es muy interesante lo que comentas. Yo creo que si el cliente con el que estás es importante y está interesado no debes abandonarle, siempre y cuando el segundo cliente no sea prioritario y le avises con tiempo de que cancelas su reunión. De todas formas, planificar una agenda de la reunión (en tu caso no debe ser complicado tener dos o tres tipos de reuniones estándar, supongo), mandársela con anticipación al cliente y contar para ti un 20% extra de tiempo siempre, quizás te ayuden a amortiguar el impacto de estas reuniones que se te van de tiempo.

      De todas formas, una reunión que se va de tiempo (y como comentas, mucho) es porque está normalmente mal planificada. Ha pasado algo que no esperabas, que no contabas con ello y te ha sorprendido. No siempre se puede anticipar todos los movimientos, pero entiendo que poco a poco, y después de cada una de estas reuniones que se han ido tanto de tiempo, puedes analizar qué ha pasado: ¿el cliente era menos experto de lo que pensaba? ¿había focalizado bien el producto que le quería vender o me ha preguntado por otros? etc.

      Comentario por Alberto MSH — marzo 28, 2010 @ 22:41 | Responder

  2. Planificar el tiempo en una negociación es un tema capital a la par que complicado. El tiempo vale más que el oro, quizás por eso sea un valor tan complicado de gestionar, y sobe todo, tal y como has comentado, a pesar de la planificación siempre surgen imprevistos.

    En cualquier caso, la experiencia hace que los imprevistos sean menos sorpresivos, y que los puedas gestionar debidamente. En la negociación, el factor creatividad (que no improvisación) siempre debe estar presente. De lo que se trata es de aportar soluciones.

    Y lo de la reunión con un cliente, debes valorar la disponibilidas y confianza de tus clientes. Con el tiempo, se acaban conociendo a los clientes que van a tiro fijo, los más torpes (con cariño) que necesitan más tiempo y dedicación, y los que no les gusta decidir en una primera reunión. Clasifica a los clientes a la hora de planificar tu agenda.

    Comentario por César Martínez — marzo 30, 2011 @ 1:09 | Responder

    • Hola César,

      Gracias por tu comentario. Completamente de acuerdo con todo lo que escribes.

      Y qué buen apunte el del final, efectivamente, no hay nada como conocer al cliente para planificar la reunión adecuadamente y acomodar la agenda a tus necesidades. Si todos hiciésemos este ejercicio regularmente, nuestro trabajo sería más sencillo.

      Un saludo.

      Comentario por Alberto MSH — marzo 30, 2011 @ 8:08 | Responder


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